Estoy como vacio.
Quisiera hablar, hablar, pero no puedo,
no puedo ya conmigo.
Y estoy aqui, si estoy,
a pesar de mi mismo,
alucinado y torpe,
airado y sin memoria y sin olvido
igual que si los colgara de mis manos
clavadas sobre un muro carcomido.
Mira el odiado llanto,
mira este mudo llanto embrutecido,
sacudelo del arbol de mis ojos,
arrancalo del pecho sacudido,
no me dejes raices de congoja
abriendome el oido,
no quede en mi un amante,
ni un luchador, ni un mistico.
Señor de la luz, te mando te suplico,
oyeme hablar sin voz,
oye lo que no he dicho,
con este amor te amo,
con este te maldigo,
tengo en la espalda rota,
roto, un cuchillo.
Yo soy, no soy, no he sido
mas que un lugar vacio,
un lugar al que llegan de repente
mi cuerpo y tu delirio
y una apagada voz que nos aprende
como un castigo.
Jaime Sabines